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Día #8 - MI DESAFÍO DE CONFIANZA

February 5, 2018

   

 

Día #8 
 

"Confío en TI, simplemente no puedo confiar en algunas mujeres".
¿Alguna vez te has encontrado diciéndole esto a tu esposo? Yo si. Debido a la mujer que yo era en mi pasado, temía que una mujer asi cruzara el camino de mi esposo. Yo auto proyecté mis antiguas ambiciones, deseos y modos sensuales pre-cristianos sobre otras mujeres. ¡Esto causó MIEDO!

La realidad es que el mundo está lleno de mujeres que viven de los actos de la carne; inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, ataques de ira, ambición egoísta, disensiones, facciones y envidia; embriaguez, orgías y cosas por el estilo. Aquellos que viven así no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5)

Mi lucha de confiar en mi esposo no tuvo nada que ver con sus habilidades o su entorno. Tenía mucho que ver con mi propio corazón y las raíces que todavía estaban allí.

Esto es triste, pero es mi realidad. En un momento, me di cuenta de que confiaba más en los hombres de mi pasado que me hirieron, que en mi esposo, un hombre que me ama, que se preocupa por mí y que me tomó como esposa. Las raíces que estaban en mi corazón se apoderaron de mi mente y me cegaron los ojos. La semilla del enemigo estaba creando su fruto en el momento perfecto para el cual lo plantó. Al enemigo no le importa si toma años utilizar sus semillas para destruirte, siempre que nosotras mismas la alimentemos con los nutrientes necesarios para que crezca.

Considere cuán pacientemente y astuto trabaja. Primero, me hizo creer todas sus mentiras. Luego las viví y las usó para guiarme en el camino de la destrucción. Finalmente, cuando comencé a cambiar mis deseos pecaminosos por los deseos de Dios, el diablo usó su semilla para crear malos frutos en mi vida años más tarde. No podía confiar en un verdadero hombre enviado por Dios debido a mi inseguridad y mis celos. Esto creó mucha confusión en mi matrimonio.

Proverbios 27:19

En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.


Es difícil para nosotros CONFIAR incluso en Dios porque tenemos dudas e incredulidad. Sabemos que Él es poderoso, pero a veces nos falta la confianza de que Él intervendrá sobrenaturalmente en nuestra situación. Siempre es cuestión del corazón.

Además, siempre tendremos tentaciones. Siempre tendremos decisiones que tomar en nuestro matrimonio y en nuestras vidas individuales. Adán y Eva vieron que la fruta se veía bien, jugosa y deliciosa, y por lo tanto, se la comieron. ¡TENTACIÓN!

No somos perfectos, pero estamos llamados a representar a Cristo en todo, a glorificar su nombre y representar su carácter. Todo comienza en nuestros propios hogares y en nuestros propios corazones. Jesús, él mismo fue tentado por el diablo. Él habló con poder y autoridad a Satanás, "Escrito está: “No pongas a prueba al Señor tu Dios. Vete, Satanás! —Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”.


La Biblia también nos dice acerca de la tentación de José. Huyó lejos de ella, aunque le costó algo de dolor y sacrificio. Al final, Dios lo honró y cumplió su plan en la vida de José.

 

Recordemos que así como nuestros esposos tienen muchas tentaciones en este mundo, nosotros, como mujeres, también tenemos tentaciones. Necesitamos confiar y ORAR uno por el otro.

 

La naturaleza pecaminosa está en el corazón del hombre, pero debemos recordar que Jesús vino a cambiar esto. Tenemos que nacer de nuevo, ser hechos nuevos y transformados. Él dice en todo momento: "No temas".

 

Debemos confiar en Dios y vivir nuestra vida en su paz. Esta es una de las muchas razones por las que nosotras, como cristianas, no deberíamos casarnos con un incrédulo. Necesitamos el Espíritu del Señor en el interior para ayudarnos con nuestras dudas, incredulidad y nuestras tentaciones. Es bastante difícil vivir felizmente casadas con un creyente debido a nuestra naturaleza pecaminosa, no puedo imaginar vivir con un incrédulo. Si estás casada con un incrédulo, esta palabra es para ti y para todas las mujeres casadas.

 

1 Pedro 3:1-6

Deberes conyugales

Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que, si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa. Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios. Así se adornaban en tiempos antiguos las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo. Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.

 

 

Aprendí a soltar y dejar que Dios hiciera en mi vida. Aprendi no solo a confiar en mi esposo sino a confiar en Dios. ¿Cómo? Una vez más déjame darte mi secreto “LA PALABRA DE DIOS,” ¡me hizo LIBRE!

 

Hebreos 4:

Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.

 

Necesitamos someternos a Dios y aprender a vivir el FRUTO DEL ESPÍRITU.

 

Gálatas 5:22-26

En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.

 

En nuestro pasado, no tuvimos problemas para confiar en el plan del enemigo para nuestras vidas. Pasamos de quebrantamiento a mayor quebrantamiento. Sin embargo, ahora como cristianas, estamos en la perfecta voluntad de Dios y vamos de gloria en gloria. ¡Estamos en sus manos!

 

Jeremías 18: 6

Ustedes son en mis manos como el barro en las manos del alfarero. 

 

Debemos seguir las instrucciones de Dios sin importar nuestros sentimientos y temores. Permitirle que Él transforme y cambie todo lo que debe cambiarse en nuestros corazones y en el corazón de nuestro esposo. Debemos tener plena CONFIANZA en el plan de Dios siendo sumisas a nuestros esposos.

 

2 Corintios 5:17

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!

 

Preguntas para responder para sí misma:

¿Estoy confiando en Dios y en mi esposo?

 

¿Qué dice la Biblia sobre el miedo?

 

¿Estoy siguiendo las instrucciones de Dios para mi matrimonio?

 

Si mi esposo no es sumiso a Dios o incrédulo, ¿debería someterme a él?

 

Si mi esposo me pide que haga algo contrario a la palabra de Dios, ¿debería obedecer porque la Biblia dice que me someta a él?

 

EL RETO DE HOY

INTIMIDAD con Dios. Orar. Lee la Biblia. Haga un inventario personal de sus inseguridades y miedos. Descubre por qué los tienes y pon tus preocupaciones sobre el Señor.

 

 

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